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Matías Vila, el capitán del seleccionado argentino, junto con Ernesto Barreiro y Mario Almada, dos referentes históricos de la formación nacional, realizaron un balance general sobre el presente y el pasado del hockey masculino. Los errores y aciertos de un deporte que sueña con tener un futuro tan próspero como el de Las Leonas.

El hockey de los varones se vive como se vive porque existe un pasado detrás. Y para comprender el presente es necesario revisar un poco lo sucedido, sobre todo si se apunta a un futuro mejor. Para ello, HockeyRD.com dialogó con tres personas experimentadas que conocen el paño: Ernesto Barreiros, Mario Almada y Matías Vila. El primero fue referente del primer equipo nacional en los ´70, mientras que los dos restantes son caras conocidas de un hockey contemporáneo. Y si bien Almada dejó de vestir la celeste y blanca allá por 2010, aún sigue en el ruedo a nivel de clubes con Mitre, en tanto que Vila es el actual capitán del conjunto campeón Panamericano en 2011. Tres versados para un análisis entre caballeros.

UN ESCENARIO DIFERENTE
Puede que no muchos lo sepan, pero hubo un tiempo en el que fueron los varones quienes marcaron el rumbo a seguir dentro del hockey nacional. Con un importante roce internacional y apoyo económico, fueron ellos quienes ocuparon un mayor espacio en los periódicos. “Había hockey femenino, pero el más fuerte era el masculino. La Prensa o La Nación, dos diarios sábana, le dedicaban una página con todos los resultados, crónicas y fotografías. En Clarín los lunes estaba toda la información de los varones y los domingos, la de las mujeres, pero en menor proporción. Después fue creciendo el femenino y le dieron tanta bola como al masculino”, resume Ernesto Barreiros sobre la difusión en los ´60, década en la que se inició como jugador.

Matías Vila pertenece a otra época, pero se crió en el seno de una familia muy ligada a la disciplina. Con padres hockistas, mamó el deporte desde muy chico y conoce sobre el pasado. “A pesar de que el hockey femenino se practicaba en escuelas, no salía del ámbito colegial. El masculino a nivel Selección tenía más difusión y prensa”, recuerda. “Era todo muy diferente, ellos no tenían el apoyo que hay hoy en el deporte en general. La tecnología que hay ahora también hace que se tenga mucha más información de la que se podía tener antes. Así y todo, Argentina en ese momento tenía su lugar en el mundo dentro del hockey”, reflexiona Mario Almada.
Barreiros es palabra autorizada para hablar sobre el pasado. Sucede que a él no le contaron nada, porque lo vivió. “Cuando nosotros teníamos competencias internacionales en Buenos Aires se juntaba mucha gente. Recuerdo que mi papá me decía: ‘Cada vez tengo que ir más temprano a la cancha para encontrar un lugar y poder verlos’. Alrededor del campo vos encontrabas dos o tres filas de personas. Los varones llenábamos más la cancha que las mujeres”, recuerda sobre los ´70. ¿Y cuál era la explicación para aquel fenómeno? ¿Por qué los varones convocaban más personas? “Porque en el pasto el juego de las mujeres era más lento y aburrido”, explica.

El histórico de San Fernando fue testigo presencial de un cambio que no se dio en el marco internacional. “En el mundo, el hockey masculino es más importante que el femenino. Pero acá se da el fenómeno de que el femenino es el principal”, rememora sobre una época en la que se vivía un escenario diferente. “Las mujeres competían en las Copas del Mundo, con excelentes campañas con segundos o terceros lugares. Pero no se destacaba porque no tenían tanta competencia internacional como nosotros. No jugaban el Panamericano ni los Juegos Olímpicos. Tenían un Challenge cada dos o tres años, en cambio los varones teníamos Panamericanos, Juegos Olímpicos y Copas del Mundo. Siempre logramos tener buenos resultados en los Mundiales, pero nunca conseguimos un puesto como las mujeres, entre los cuatro primeros”, admite.

“En esa época nosotros viajábamos muchísimo, porque nos daban subsidios para competir y entrenar. Por lo general intentábamos desarrollarnos en Europa, porque en América no conseguíamos crecer”, continúa y a su vez revela cómo el seleccionado conseguía apoyo económico. “Nosotros teníamos sponsors porque tuvimos a un tipo como Jorge Querejeta que no sólo fue un entrenador espectacular. Él se ocupaba siempre de que no nos faltara nada como deportistas. Era el único que se encargaba de eso. Consiguió muchísimas cosas, solamente con ir a pedir”, cuenta Barreiros sobre la persona que lo entrenó a lo largo de sus once años con la celeste y blanca.

El escenario que se vive actualmente, con un hockey femenino más desarrollado y masivo que el masculino, es algo que en las décadas anteriores a los ´90 jamás se hubiese imaginado. “Si viajaban en el tiempo y en los ´70 nos mostraban un video con lo que se vivió en la final del Mundial de Rosario 2010, con las mujeres llenando un estadio para 15 mil personas, no lo hubiésemos creído”, confiesa.

LA TRANSICIÓN
En la historia de la disciplina hubo un período de tiempo en el que se dio esa transición hacia la supremacía absoluta de las mujeres. Está claro que ese cambio se dio en gran parte gracias a los logros del combinado femenino. ¿Pero qué pasó con los varones durante en esos años? ¿Por qué quedaron relegados? Hacia fines de los ´80 y principios de los ´90, “a nivel clubes y seleccionados, era parejo entre damas y caballeros. Creo que el quiebre empezó en 1994 cuando salieron Subcampeonas del Mundo en Dublín”, comenta Almada. Pero para Barreiros, los varones perdieron terreno al no contar con una buena administración cuando se asomaba la década del ´80. “Fue a finales de los ´70. En aquel entonces se hizo una Copa del Mundo en Buenos Aires y no se aprovechó. Fue una lástima. El torneo se hizo en la cancha de Polo de Palermo y mucha gente vino a vernos. Recuerdo que buscábamos mejorar nuestra posición en el ranking mundial y se logró”, explica y sentencia: “Yo creo que por entonces, el trabajo de las Asociaciones no apuntó al desarrollo masculino, porque si lo hubieran hecho hoy el hockey masculino debería ser una potencia. Cuando estábamos en nuestro mejor momento, también estaba despegando el rugby. Pero nosotros no lo hicimos”, lamenta.

“El hockey masculino no perdió prensa por culpa de las chicas. Se mejoró en un montón de cosas, como entrenamiento y profesionalismo, pero si vos lo llevás al ranking mundial, estás estancado. Estamos igual que hace 50 años”, reflexiona Vila. Almada, en tanto, aporta: “El hockey masculino no se estancó. Pasó que no creció al ritmo de las damas. La realidad es que también son competencias diferentes. En caballeros, el sexto le puede ganar al primero o al segundo. En damas está más quebrado eso. A nivel internacional no es mucho lo que ha crecido. De todas maneras, nosotros no teníamos jugadores compitiendo en Europa, pero ahora los hay y esas cosas tenemos que aprovecharlas”, demanda Barreiros y profundiza: “Da tristeza, porque ahora deberíamos ser una potencia. Si no tuviéramos jugadores en Europa, nuestro nivel estaría más abajo todavía. Se ha fallado mucho en la promoción y organización de los torneos. Es todo consecuencia de las malas administraciones de los clubes, que han hecho un pobre aporte de dirigentes capaces. Ahora estamos prácticamente en los mismos lugares del ranking que teníamos en los 70´ y 80´. Entonces, ¿en qué crecimos? En nada”.

LAS LEONAS EN LA MIRADA DE LOS CABALLEROS
Con la obtención de la medalla plateada en Sydney 2000, las mujeres iniciaron una década en la cual se consolidaron en la cima del ranking mundial y popularizaron la disciplina en todo el territorio nacional. A partir de entonces, fue inevitable la constante comparación del conjunto masculino con el femenino en lo que respecta a logros ¿Qué piensan ellos cuando esto sucede? “No tenemos ni celos ni rencor. Ni mucho menos queremos que a las chicas les vaya mal para poder ocupar ese lugar. Lo tomamos como que son realidades diferentes dentro de un mismo deporte, porque no es que jugamos el mismo torneo que Las Leonas y a ellas les va bien y a nosotros mal”, reflexiona Vila. Almada, a su vez, coincide con él: “Jamás sentí recelo, presión ni que sea un karma”.

“Fueron las mismas chicas las que empujaron ese crecimiento. Los hombres no son de empujar tanto así. Ellos necesitan que estén los dirigentes empujando, sino para qué están”, observa Barreiros, mientras que el delantero de Mitre sintetiza: “No soy exitista, pero el resultado te trae las cosas que consiguieron Las Leonas. Si algún día se les da a los caballeros, tendremos mejores cosas y más apoyo. Tuvieron una gran disciplina con respecto a los entrenamientos y con eso no quiero decir que no lo tuvimos, pero a ellas se les abrió otro camino en un momento clave. En el 2000 se crea la historia de Las Leonas y logran una medalla de plata olímpica, provocando un quiebre en la rama femenina. A partir de ahí no pararon. Incluso los técnicos que pasaron hicieron una gran actuación”, agrega.

A propósito de los medios y la equiparación, Vila aclara: “Molesta cuando opinan los que no saben sobre hockey. Sólo analizan el resultado o la posición sin entender contra quién jugábamos o si es bueno o malo para el deporte. Es verdad que cada torneo sentimos las ganas de convertirnos en un equipo más importante en el ranking mundial y subir escalones. Esa presión siempre está. Muchas veces, resultados o posiciones que no satisfacen a otros, sí nos satisfacen a nosotros porque sabemos que es un pequeño crecimiento”.

“Si me preguntan si Argentina puede lograr un podio en un Mundial en varones, yo respondería que sí. Las condiciones para lograrlo están, pero la gran virtud de Las Leonas fue no bajar después de la medalla del 2000, porque eso pudo haber sido algo pasajero, pero no lo fue. Lograron el pico y se mantuvieron hasta el día de hoy”, dice Matías y hace hincapié: “Para mí, el boom no asegura que después lo puedas sostener en el tiempo. Si lográs un boom, tenés que tener detrás algo con qué sostenerlo. Si ganás una medalla olímpica y después desaparecés de nuevo, no tiene sentido. Yo buscaría ir escalando de a poco, con trabajo y buscando tener una base atrás”.

“Podemos lograr un bronce en un Champions Trophy como en 2008, pero al poco tiempo perdemos una Copa Panamericana como en 2009. En ese sentido los varones somos inestables”, explica a modo de autocrítica. Y es que justamente es “irregularidad” la palabra que se asocia inmediatamente cuando se observa los resultados del seleccionado en los últimos tiempos. “Fue irregular el crecimiento. Con Manolo (Ruiz) tuvimos un buen momento, pero con Cacho (Sergio Vigil) uno bueno y otro malo. Con el Chapa (Retegui) hubo un momento muy positivo, aunque quizás en la Copa América se falló un poquito, pero porque había una transición en el cuerpo técnico. Después, con Pablo (Lombi) estuvimos estables y clasificamos al Mundial 2010, que no es poca cosa, y ahí obtuvimos un séptimo puesto”, analizó Almada.

Con el paso de los años, las mujeres consiguieron medallas olímpicas, mundiales y varios Trofeos de Campeones, entre otros laureles. Y a fuerza de logros, se estabilizaron en la cima del ranking mundial, pero ¿cuánto se hizo para que los varones aprovecharan esa curva ascendente y crecieran a la par? “Yo creo que se hacen cosas, y bastantes, para que los varones crezcan. En ningún momento sentimos que no estábamos dirigidos por la misma Confederación que dirige a Las Leonas. La dirigencia podría salir a buscar sólo sponsors para ellas y nosotros no ver nada, pero no es así. En ese sentido creo que sí está bien enganchado el hockey masculino con el de las chicas. Tenemos el mismo nivel de competencias y el apoyo”, opina Vila. Almada coincide: “En parte nos vimos capitalizados y favorecidos desde el punto de vista económico” y completa: “Se han acercado más sponsors por ellas, no por nosotros”.

“Por ahí ellas disfrutan un poco más es el hecho de jugar más torneos internacionales como locales. Entendemos igual que no sólo es por iniciativa de la Confederación, sino también porque en el mundo todos quieren jugar contra ellas y en caballeros es muy difícil encontrar a aquellos que quieran viajar a Sudamérica para jugar con Argentina”, advierte el referente de Banco Provincia y remarca con confianza: “Las intenciones y los esfuerzos sé que se hacen y sólo queda esperar. De a poco estoy seguro que se va a seguir el camino de Las Leonas. No sé si me va a tocar verlo a mí o a mis hijos, pero creo que se conseguirá”.

¿CÓMO CONTINUAR CRECIENDO?
A diferencia de décadas anteriores, la política deportiva nacional ha cambiado y actualmente se destaca el respaldo del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, además de un mayor apoyo privado, lo que para Vila generó un cambio positivo. “Es verdad que esto empezó hace poco, hablo del poder compararnos con las potencias en lo que respecta a calidad y tiempo de entrenamiento y capacitación de los entrenadores. En ese aspecto sí podemos decir que estamos trabajando en las mismas condiciones que los equipos top. Pero todavía no nos podemos comparar en lo que respecta a infraestructura. Quizás los resultados se podrán ver a largo plazo, porque desde hace unos cinco años que el hockey masculino puede estar midiéndose con las potencias. Se requieren años para poder trasladar los resultados al ranking mundial”. Pero también, el capitán del Seleccionado es consciente de la realidad: “Es una verdad que Argentina crece, pero las potencias crecen con un ritmo más acelerado. Si bien el apoyo está, acá el mayor freno es la falta de canchas de agua. Los holandeses de mi generación nunca en su vida jugaron en canchas de arena, por darte un ejemplo. Cuando acá un chico de 10 años sume 15 temporadas de entrenamientos en cancha de agua, ahí el hockey pasará a tener una mayor calidad. Si bien los jugadores actuales del Seleccionado entrenan toda la semana en agua, tienen toda una historia en la cancha de arena. Hicieron su formación en esa superficie y mantienen vicios de esa carpeta. No nos podemos quejar de que nos falta algo, que las bochas son otras, que no viajamos o que no competimos. No nos faltan herramientas, porque están. El siguiente paso que se debería realizar es cambiar el hockey desde la superficie”, exige.

“Yo creo que a Argentina le falta competencia. No subestimo ni menosprecio, pero a mí, partidos con Chile o Francia no me sirven. La realidad es que se necesitan giras por Europa, para jugar con Holanda y Alemania, por ejemplo”, aporta Almada desde su experiencia. “Hoy en día, creo que el hockey de caballeros cambió más que el de damas en el sentido de la velocidad. En Europa, por ejemplo, vos estás constantemente midiéndote en el alto nivel, nosotros no. Acá no tenemos partidos competitivos. Vos tenés que tener de 30 a 50 choques internacionales de nivel por año. Eso es fundamental. Eso lo tienen Las Leonas, pero porque a Las Leonas obviamente les piden de jugar. Es un equipo top y los de abajo piden enfrentarlas. Los varones quizás tenemos que ir y golpear puertas”, continúa y completa: “Yo creo que las puertas se abren para los caballeros, pero hay que armar una política para ir a esos lugares que menciono. Tuvimos nuestros momentos en que se nos daba y los logros se vieron reflejados”.

Para seguir creciendo, Barreiros propone no dejar de lado a los experimentados del hockey argentino: “Debería existir un consejo de ancianos a cargo de los combinados nacionales. Las mujeres, por ejemplo, deberían tener una comisión formada por Chiche Mendoza, Sergio Vigil, Gabriel Minadeo y algún otro más que haya entrenado a los seleccionados”. Y concientiza: “El hockey es el reflejo de una sociedad donde viene gente nueva y barre con todo lo que hizo aquel que estuvo anteriormente. Debería pensarse a largo plazo”.

LA CAPTACIÓN Y FORMACIÓN DE JÓVENES
Es sabido que el hockey es un deporte que en la actualidad, gracias a los excelentes resultados de las mujeres, se convirtió en la disciplina femenina por excelencia. Es por ello que muchos padres deciden iniciar a sus hijas en este deporte, lo que provocó que el tenis, el vóley y el handball, entre otros, perdieran terreno ante el avasallante avance del hockey. Pero en varones, la realidad es otra: Los varones compiten con el fútbol, el básquet, el vóley, el rugby, el tenis y demás deportes que los padres prefieren para sus hijos. “Desde mis tiempos hasta ahora el hockey masculino creció, pero no con la potencia del femenino. Al femenino lo ayudó mucho el que todos los colegios ingleses y los clubes de rugby tienen hockey femenino, pero no masculino en su mayoría. El rugby tiene miedo que les quiten jugadores. Es una competencia que tenemos”, apunta Barreiros, aunque admite y aclara que la disciplina creció en el interior y no así en la zona metropolitana.

“Hoy por hoy, tampoco se forma al jugador como se debería, como se lo hace con una persona en el colegio. El jugador tiene que llegar moldeado física, técnica y psicológicamente a primera. Así, te vas a encontrar con jóvenes de excelente nivel para conformar un Seleccionado mayor”, explica Barreiros, haciendo hincapié en lo importante que es el rol de los formadores.

La etapa de la enseñanza también es muy importante para Almada: “Yo pienso y soy un convencido de que en la etapa del junior vos no tenés que ir a buscar un Campeonato Mundial. Si se dan las cosas, estupendo, pero no tiene que ser objetivo ir a ganar el título. Si vos al junior le quemás las naves, lo matás físicamente y hockísticamente, llegan cansados y sin ganas a mayores. Afecta, porque cansa el alto rendimiento. Vos sos un Fórmula 1 y tenés un tiempo determinado de gasolina. Tenés que cuidarlo. No podés matarlo con tantos turnos de entrenamiento a los 17 o 18 años para ir a ganar un campeonato mundial junior. La exigencia en un mayor te la comparto; en un junior, extremadamente exigente, no la comparto”, argumenta y remarca: “La de los juveniles es una etapa de crecimiento. Eso lo vengo sosteniendo desde hace 10 años, no desde ahora. Alemania hace un montón de tiempo no te obtiene un campeonato junior, pero después te gana mundiales de mayores y los Juegos Olímpicos”.

“Se van gastando chicos y se van perdiendo generaciones que en otras competencias serían mucho mejores”, advierte Barreiros y cree posible una mejora en la formación de los chicos en el corto plazo. “Se podría empezar a hacer porque hay dinero. Antes no había plata, pero ahora hay. No habrá plata en un club de La Pampa, pero que no me digan que no la hay en un club de Buenos Aires. Para mí es un trabajo a largo plazo. En el 2016 podrías llegar a ver algún cambio y después ya apuntar al otro período. Los ciclos son largos, no se preparan de un día para el otro. Los juniors no tienen buena competencia, van a jugar un Mundial sin haber tenido roce internacional. Tenés que tener partidos en la espalda. También hay una realidad de jugadores, porque hay un tope”, opina Almada.

Justamente el déficit de materia prima es un punto sobre el cual trabajar. Sucede que a la hora de captar niños, los caballeros se enfrentan con un factor mucho más arraigado en la sociedad argentina, el machismo. “Es verdad que el hockey compite contra otros deportes, pero también lo hace contra ese factor cultural”, coincide Vila, quien conforma un seleccionado masculino en un deporte muy relacionado a lo femenino. ¿Cómo se puede cambiar esto? “Se podrá contrarrestar si se logran buenos resultados con el equipo nacional. Si se consigue lo mismo que Las Leonas: medallas y podios. Sólo así se conseguirá prensa, televisión... Y si los nenes ven eso, se van a sentir interesados”, reflexiona y propone: “Ahí sí se puede usar a Las Leonas como medio de captación de varones en este deporte. Pero acá está el pensamiento de que el hockey es para mujeres”.

¿Por qué un niño debería interesarse en el hockey? “Porque es un deporte parecido al fútbol, en las posiciones y en lo técnico: Hacés caños, sombreros, saltapelotitas y goles en los ángulos. Es divertido, porque con una bocha podés hacer lo que querés. Porque es un deporte que se juega al aire libre y porque no te das golpes ni te vas a pelear con el contrario. Vas a jugar en equipo con reglas que reflejan respeto y disciplina. Y como no hay tantos jugadores, tenés más chances de llegar a un Seleccionado y triunfar. Además, vas a tener contacto con chicas que juegan al hockey”, remata con simpatía y convencimiento Barreiros.

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