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#Mercedes Margalot: La voz del hockey

#NotaDeTapa

Es la ex Leona más afianzada en los medios de comunicación y si bien desde hace poco tiempo incursiona en la televisión como conductora, su imagen está identificada con la radiofonía. Con altura y seriedad, la defensora analizó su rol detrás del micrófono. Además, su visión del seleccionado en los medios y el balance de su última etapa con la celeste y blanca.

Su timbre de voz está instalado en el inconsciente colectivo de los oyentes. No importa el perfil de la radio en la que se la escuche, hoy por hoy resulta difícil confundir su identidad. Durante la semana, Mercedes Margalot está al aire en ESPN Radio (FM107.9) en la conducción de Regenerativo, junto a Martín Altberg y José Chatruc, pero también realiza su aporte en Del Plata (AM1030) todos los miércoles por la noche. Y como si fuera poco, este año aceptó el gran desafío de conformar junto a Gustavo Kuffner la dupla de presentadores en en el noticiero nocturno en DeporTV.

A fuerza de seriedad y personalidad se ganó la confianza de su público y dejó de ser una figura ligada al hockey para trascender en otros ambientes y en otras temáticas. Es consciente de su rol como comunicadora social y lo ejerce con responsabilidad. “Hoy es lo que amo hacer y lo hago todos los días, no tengo feriados. Lo disfruto enormemente”, asegura quien curiosamente es una de las responsables del boom mediático de Las Leonas.

-En tu etapa como Leona, ¿cómo notaste la evolución de la cobertura periodística en el hockey?
-Creo que el primer salto importante que dimos a nivel mediático, más allá de que ya se habían logrado buenos resultados en Dublin ‘94 con un segundo puesto en el Mundial y un cuarto lugar en el Mundial ´98, se dio en Sydney 2000. Estando allá ninguna de nosotras tenía noción de lo que se había generado con esos Juegos Olímpicos. Creo que por haber estado adentro, una empieza a tomar consciencia de lo vivido luego de un par de años. Después todo siguió con el Champions Trophy 2001, la Copa del Mundo 2002, Atenas 2004... Hubo un éxito tras otro, esperando lograr siempre un primer puesto. A partir de ahí el salto mediático que dimos fue acompañado por los resultados, no es que nos quedamos con la medalla plateada en Sydney. Cuando estás en un torneo no tenés noción de lo que podés llegar a generar. Después, con los años, cuando uno camina por algún sitio o tenés el reconocimiento de la gente en los lugares más insólitos, lo empezás a ver. Por lo menos a mí me tocó estando ahí adentro del plantel. Yo no era una persona que me fijaba si habíamos salido en los diarios o no mientras competíamos en un torneo. No lo hacía porque no tenía ganas de leer ni las cosas buenas ni las cosas malas. Cuando llegaba a Buenos Aires me encontraba con que mi familia me había guardado los recortes y ahí empezaba a tener dimensión de lo que se había generado en la prensa. Para mí el feedback de la gente en la calle es el verdadero parámetro.

-¿Hubo una etapa de transición en la que el equipo se tuvo que acostumbrar a la prensa?
-No. El hockey es el hockey y con esto quiero decir que nunca va a tener la dimensión que tiene el fútbol. Obviamente una ya se acostumbraba a que la prensa empezara a llegar 15 días antes de un torneo importante. Hasta el día de hoy pasa que Las Leonas venden los 15 días de torneo y si les va bien mucho mejor, porque capaz son tapa de las secciones deportivas. Después termina el torneo, ya sea Champions Trophy, Mundial o Juego Olímpico, y son esas mismas Leonas las que juegan con sus clubes los fines de semana y termina saliendo en un recuadro de 5 x 5. Entonces me parece que ahí es donde se va a tener que trabajar mucho. Yo siempre lo comparo con el crecimiento que tuvo el rugby. El rugby y el hockey, 15 años atrás, ocupaban el mismo espacio en un diario. Lamentablemente Las Leonas son noticia cuando son Leonas y no cuando integran sus clubes. A mí, como una amante de esta disciplina, me encantaría que esto se revierta.

-¿Las chicas también podrían tener la misma cobertura que el rugby, pero no se apuesta en ese campo?
-Yo soy de las que considera que cuando alguien hace un buen trabajo, es bueno imitarlo y tratar de superarlo. Hay que buscar consejo con los que más saben. Creo que el hockey debería tomar muchas cosas del rugby porque a nivel organización interna, y con lo que digo estoy sacando a los seleccionados, se maneja de otra manera. A nivel prensa, vos abrís la sección deportiva un domingo y tenés cinco páginas con toda la cobertura de la fecha. Estamos hablando de todo ese espacio frente a un recuadrito que tiene el hockey. Me encantaría que los que saben de hockey trabajen en esa difusión y en el saber por qué se da tanto auge con Las Leonas, si son esas mismas chicas las que después juegan con sus clubes.

-Ya que hablamos de la difusión, ¿en lo personal cuándo fue que te picó ese bichito que te incitó a pertenecer a los medios y sobre todo a la radio?
-Fue todo casualidad. Yo soy odontóloga y trabajé un año con mi mamá que es odontopediatra. Después me fui a vivir afuera y no ejercí más. La realidad es que cuando terminó Beijing 2008, más allá de mi salida o no del seleccionado, tenía que buscar algo que no sea la odontología, porque no es que me apasionaba o me apasiona, salvo el área de cirugía. En ese entonces era muy amiga de Fernando Peña, que a su vez era amigo de Alejandro Fantino, y decidí llamarlo a Ale para tomar un café con él y me contase un poco cómo se manejaba el mundo de la radio. Un día me senté en mi casa y empecé a ver una por una todas las carreras que existían en todas las universidades de Buenos Aires y me puse como objetivo estudiar. Tenía que encontrar algo que me apasionara tanto como el hockey. Empecé a hacer listas y me encontré con que todas las carreras que había anotado tenían que ver con la comunicación. Siempre he acompañado a Cacho Vigil a las charlas que él daba en empresas y nunca me sentí incómoda. Soy tímida, aunque no lo crean, pero me ponés delante de cien mil personas a hablar y no soy tímida. No me molesta. Voy como un poco a la inversa de la gente normal. Fue ahí que llamé a Ale Fantino, quien en ese entonces estaba en Radio Uno. Quería ver cómo se manejaban en el medio, en la producción y demás. Fui con él y me sentó ahí. Recuerdo que justo le estaban haciendo una nota a Marcos Milinkovich, y Ale que es re caradura dijo: “¡Acá tengo a una amiga que te quiere hacer un par de preguntas!”. Y de pronto empecé a tener una conversación súper natural al aire con Marcos. Terminó el programa y Ale me decía: “¡Tenemos que laburar juntos!”. Entonces me presentó a los dueños y para diciembre de 2008, como esas cosas locas que suceden en la vida, me llamaron y arranqué al año siguiente con Ale Fantino. Después, en los últimos meses de 2009, me contactó Agustín Pichot y me comentó que se abría la Radio de ESPN y que tenía intenciones de que esté. Tuve una charla muy linda con él, en la que me di cuenta que tenemos valores y principios muy parecidos, cosa que me encantó. En el 2010 ya me encontraba a años de Beijing y trabajando 4 horas en Radio Uno y 3 horas en ESPN. Después las cosas se fueron dando y las fui acomodando.

-Desde entonces, ¿esos fueron los únicos trabajos que tuviste?
-He comentado hockey por ESPN y cuando me fracturé y quedé afuera de Londres, la empresa me dijo que me mandaban a cubrir los Juegos. Pregunté qué tenía que hacer y me contestaron “de todo”. Ahí me encontré 20 días en Londres, estando en vivo, haciendo un formato distinto dentro de todas las plataformas de ESPN y comentando los partidos, que es lo que me apasiona. También me tocó cubrir el Mundial de Rosario.

-¿Te pasa de decirte a vos misma: “¡Me están pagando por hacer algo que haría gratis!”?
-Yo me considero una privilegiada porque tengo 37 años y siento que nunca en mi vida trabajé. Ni en todos los años de Selección ni en todos estos años que vengo haciendo radio o televisión.

-Hoy por hoy sos la ex Leona más afianzada en los medios, ¿te lo imaginaste alguna vez?
-No me considero más afianzada. Por lo poco que estoy en los medios (4 años) conozco mucho más del mundo del deporte que de este territorio. Pero de a poco voy aprendiendo, porque todavía no dejo de sorprenderme de muchas cosas, que hoy estás y mañana no estás, por ejemplo. Me imagino que es así en todos lados, igual que en un seleccionado. Si dejaste de funcionar te dicen: “chau, hasta luego”. Todo es una empresa y el mundo de los medios es una con otro tipo de presiones, porque a veces es difícil proyectar a largo plazo. Vos no funcionás hoy y mañana no estás. Creo que depende mucho de los lugares donde uno trabaja, y que también son muy distintas la radio de la televisión. Imagino, desde mi desconocimiento, que un canal de aire debe tener presiones que un canal de cable no tiene y así sucesivamente. Hay distintos grados de exposición donde uno trabaja, pero me parece que es muy cambiante.

-En un período corto de tiempo, sin embargo, lograste forjar una voz de opinión que es confiable, algo que es muy importante en el rol del comunicador social...
-En mis comienzos, a veces cuando estaba al aire solía decir: “de tal o cual tema la verdad que no sé”. Si yo digo “no sé” sobre algo de hockey, en algún punto me estoy desprestigiando (eso en mis comienzos), ahora si no sé y están hablando en un tema económico, político o lo que fuere, prefiero decir “no sé” si es que verdaderamente no lo sé. Lo que trato de hacer en el mundo de los medios es pasar por todas las noticias y no sólo por lo deportivo, porque necesito un panorama general. Antes no veía fútbol argentino porque no me gustaba y empecé a verlo de manera obligatoria. Ahora la realidad es que lo disfruto. Me voy preparando, en la medida en que pueda, porque nunca se sabe. Hay notas que arrancan con el deporte y derivan en economía, política o cultura general. En mi trabajo ahora trato de hacer lo mismo que en el hockey: maximizar mis virtudes y minimizar mis defectos. Trato de no meterme en conversaciones en donde sé que no voy a tener salida. Ahora, después de 4 años, ya no puedo decir no sé en el deporte.

-Eso deja entrever que sos muy responsable a la hora de tener en cuenta que el comunicador social es formador de opinión.
-El respeto, en mi caso, es ser auténtica. Yo no te voy a poder sostener una conversación de algo que no estoy convencida. En este último tiempo he sacado notas con abogados por lo de la Reforma Judicial, sin estar tan adentro del tema. Incluso al propio abogado se le complica cuando te lo tiene que explicar, entonces más que emitir opinión dejo que él explique. Siempre trato de hacer la nota preguntando desde los puntos donde yo soy ignorante. Sí te puedo comentar sobre un partido de fútbol, pero con mucho cuidado, porque yo estoy cansada de escuchar relatores que defenestran a los jugadores con una bajeza cuando relatan, que me dan ganas de decir: “¡Vos estás atrás de un micrófono!”. Y ese chico del cual hablan, quizás llega al vestuario y se larga a llorar de la impotencia que siente por haber rendido mal. Y alguien con tanta soltura detrás de un micrófono habla barbaridades. Yo creo que uno es formador de opiniones dependiendo de la cabeza del que te esté escuchando del otro lado. Para formar mis opiniones, si lo hago a través de los comunicadores, tengo que escuchar versiones distintas. No me quedo con una sola lectura.

-En algún momento dejaste de hablar solo de hockey y pasaste a tocar otros temas. ¿En algún momento hubo un quiebre y te animaste a más?
-Me tocó trabajar dos años con Martín Ciccioli en Radio Uno todas las mañana durante cuatro horas. En ese programa, Martín que es un tipo súper amplio, estaba al día con todos los temas. Ahí fui participando muy poco en algunas notas, hasta que me fui animando más. Dependiendo de la radio, el programa y de la gente con la que te movés ahí, hacés distintos tipos de notas. Por ejemplo, por el formato que tiene ESPN, el 80% de las notas que se hacen tienen que ver con lo deportivo.

-Todo parece indicar que sos una persona muy informada ¿Qué tanto hacés para estar actualizada?
-Leo los diarios. Mi actitud en el laburo es como en la vida. Creo que las actitudes que uno toma después de tantos años de Selección quedan. No soy talentosa, soy una persona que se rompió el alma jugando al hockey. Entonces en el mundo de los medios soy una persona que procura leer y mucho. Procuro informarme y me rompo el alma en eso. Después hay gente a la que le va a gustar o no tu trabajo.

-Lograste que la gente te tenga muy identificada por tu voz, ¿te sorprende eso?
-Me hace sentir sumamente agradecida a ESPN y a Agustín Pichot que me apadrinó y me llevó a la radio porque a él se le ocurrió mi nombre en ese momento. Y a toda la gente de ahí que me da la posibilidad de transmitir una opinión porque confían en mí. La realidad es que yo soy una agradecida desde siempre por eso.

-¿Que significa para vos el mundo de la radio?
-Hoy es lo que amo hacer y lo hago todos los días, no tengo feriados. Lo disfruto enormemente. No me ha pasado nunca que me resulte un tedio ir. De hecho te lo avala mi número de vacaciones: en 4 años me tome sólo 15 días. Encuentro una calidez enorme en la radio y con todos los grupos con los que he trabajado siempre he sacado cosas positivas: Ale Fantino, German Paoloski, Martin Ciccioli, Sebastián Almada, Martín Albert, con quien trabajo actualmente, José Chatruc... Es lo que amo hacer y lo que ocupa mí tiempo, como así también lo que connota una responsabilidad enorme y lo que te expone muchísimo. Todo eso me pone feliz.

-¿Tuviste algún ejemplo a seguir en el mundo de la radio?
-No, es más, nunca escuché radio antes de trabajar en ella. En mi casa mi viejo escuchaba radio, pero música clásica. No me crié en una casa donde estuvieran la radio y la televisión prendidas. Siempre escuché música. No tengo historia de radio tampoco. Ahora quiero recuperar todo el tiempo perdido y trato de pasar por las AM y por los que me dicen que son referentes, pero es como un arma de doble filo. Muchas veces no quiero llegar al aire condicionada. He entrevistado infinidad de escritores, porque yo soy una amante de la lectura, y siempre hay una pregunta obligada que hago ¿Es verdad que un buen escritor es un excelentísimo lector?

-Igual no está mal incorporar cosas que uno considera buenas...
-Sí, pero en su justa medida. Uno tiene que escuchar todo tipo de ideas, como leer todo tipo de diarios y ahí, con la experiencia de cada uno, formar su propia idea y la forma de expresarla.

-¿Qué te gustaría mejorar?
-Todo. Tengo que mejorar en todo. Ojalá llegue el día de mañana que pueda hablar con muchísima más capacidad de cualquier tema de la actualidad, mejorar en la manera de abrir y cerrar las notas, de expresarme, de preguntar y repreguntar. Hay infinidad de cosas que tengo que corregir.

-¿Cómo te ves desde afuera en este rol?
-Cuando terminaban los partidos, veía todos los videos porque me gustaba analizar mis errores y corregirlos. Hasta recuerdo que era una obsesionada por el corto defensivo. Lo que me pasa ahora con la radio es que yo no tolero mi timbre de voz, ni me puedo escuchar, ni me puedo ver.

-Hablando de verte, ahora también estás en la televisión. ¿Cómo surgió ese nuevo desafío?
-De mera casualidad. En DeporTV la conductora del noticiero de la noche se iba y me preguntaron si quería hacer un demo. Dije que sí porque considero que si hay oportunidades en la vida, hay que aprovecharlas. Fui estando convencida de que no iba a quedar. Pero les gustó y ahora lo haré con ilusión y en la búsqueda de un crecimiento laboral, que es lo que en definitiva a uno le da satisfacción. También está la presión de hacerlo bien, claro.

-Tu imagen sigue muy ligada a Las Leonas, con quienes estuviste hasta hace poco. ¿Cómo recordás ese último paso por el seleccionado?
-Uff... Dios sabe por qué hace las cosas. Por mi personalidad, no me hubiese perdonado nunca no haberlo intentado. Esa es la realidad...

-Imaginamos que te topaste con un escenario muy diferente al que dejaste en 2008...
-Esa fue una de las cosas más lindas, conocer a todas las chicas que se estaban entrenando de cara a Londres. Todas y cada una de ellas se rompen el alma y eso fue una de las cosas más hermosas.

-¿Alguno de esos cambios en el escenario no te agradó?
-Hubo cosas que yo vi de adentro y claramente no me gustaron para nada, pero está claro que esas cosas se las dije a quien correspondía o me las guardé y no las voy a decir en una nota.

-¿Tuvo que ver tu personalidad frontal?
-Yo fui ahí como una más. No pesaba mi historia. Fui como una más a romperme el alma, a tal punto que me terminé rompiendo yo. Hice todo lo que exigían, a la par de todas. Soy una persona frontal y eso está claro, pero era una jugadora más. No tenía ningún tipo de impunidad para decir lo que quería. Acatás las reglas y te entrenás, o no te gusta y te vas. Jugué con las reglas que me plantearon. Más allá de estar en desacuerdo con cosas. Creo que la edad y la historia no te avalan para poder discutir. Pero es así en todo, por eso a mí me gusta dejar las cosas bien en claro y siempre digo que “no traiciona quien avisa”. Ahora, si vos en el momento me cambiás las reglas, claramente me va a enojar, doler y molestar.

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