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#Nota

#La dirigencia y el hockey

#ElDiarioDeCecilia

Desde Holanda, la columna de opinión de la ex Leona Cecilia Rognoni

Hablar de la relación entre las jugadoras y los dirigentes es dificultoso y polémico. Cada uno puede contar su historia de acuerdo a sus intereses y seguramente las visiones sean distintas.

Cualquiera sea el lugar que uno ocupe en este deporte, lo que debería  interesar es  el crecimiento y progreso del hockey mismo. Lamentablemente esto no sucede así. Muchas veces, las autoridades toman decisiones sin pensar en los verdaderos intereses de los jugadores.

¿Dónde encontramos el punto de conexión? Todavía lo estamos buscando.

Reiteradas veces nos preguntábamos en Ezeiza quién era esa persona que nos acompañaba a una gira, torneo o test match con la Selección. La respuesta era: un dirigente.

Dentro de sus tareas estaba la de hacer contactos con otros países y los distintos equipos, pero más de una vez ese dirigente ni siquiera hablaba inglés.

Sin embargo, hubo también algunos que se pusieron al servicio del equipo e intentaron achicar la brecha en la comunicación que había entre jugadores/cuerpo técnico y ellos. Éstos eran los que duraban poco en sus cargos.

Nunca pudimos entender por qué alguien del cuerpo técnico o incluso jugadoras suplentes debían quedarse en Argentina, mientras un dirigente ocupaba su lugar en la delegación y, sencillamente, no cumplía ninguna función.

No son los jugadores los que deben opinar, evaluar o criticar la dirigencia, pero es muy difícil no hacerlo cuando muchas de sus decisiones recaen sobre ellos.

Cuando Argentina jugó la final olímpica en Sydney 2000 muchas cosas cambiaron. Deportivamente el equipo estaba preparado para afrontar nuevos desafíos y nuevas metas.  Mientras que el plantel y el cuerpo técnico intentaban mantener el nivel internacional, considero que a la dirigencia le llevó más tiempo reorganizar sus bases y encarar positivamente el crecimiento abrupto y permanente que se generó en el hockey femenino. ¿Han habido cambios? Sí. ¿Se podrían haber hecho más cosas? La respuesta es sí.

Hay un ejemplo que me quedó marcado hasta el día de hoy. En el Mundial de Madrid de 2006, la delegación holandesa (quien se coronó campeona del mundo) viajó a dicho certamen con un jefe de equipo muy especial: Jan Albers. Acompañó al equipo en su preparación y conoció desde adentro las necesidades de las jugadoras y lo que pensaban. Un tiempo después fue nombrado Presidente de la Federación Holandesa de Hockey.

Sin dudas, la clave está en crear una buena organización y mantener una constante comunicación, pilares fundamentales para lograr un equilibrio entre ambas partes.

No hagamos borrón y cuenta nueva cada vez que asumen nuevas autoridades y tratemos de utilizar lo bueno que dejaron los anteriores para así mejorar lo que fue menos fructífero.

Debido al revuelo que se generó por la decisión de separar a los entrenadores de los seleccionados de sus cargos, me vi obligada a modificar el final de mi nota.

Expresar descontento, criticar las formas, discutir decisiones, está bien. La primera reacción de algunos es evidente y clara. Seguramente haya otros que no piensen igual. Respeto.

En quienes pienso en este momento es en los protagonistas. Sólo ellos sufren estos cambios, por lo que espero que puedan encontrar la calma necesaria en el corto plazo para seguir sus caminos y encarar sus desafíos.

Es fácil hablar desde afuera, y disculpen los que  no concuerdan con mis pensamientos. Es hora de que cada uno ejerza su tarea: que los dirigentes dirijan y que los jugadores jueguen.

Mientras nosotros estamos viviendo estos cambios con mucho revuelo - no es para menos- los otros países se siguen entrenando para ganarnos.

Démosle a todo su tiempo, pero que no sea demasiado porque iremos perdiendo terreno.

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